Elecciones 2006
Había un hombre que creía que la Navidad era, como muchas otras cosas en la vida, una simple farsa.
Este hombre no era una mala persona. Era un tipo bueno, decente, generoso con su familia y justo en su trato con los hombres. Pero él no creía en la Encarnación de Dios en el seno de la Virgen María, lo cual la Iglesia lo celebraba el día de la Navidad. "En verdad siento apenarte", le dijo él un día a su esposa que era una católica comprometida, "pero no puedo entender que Dios se volvió hombre. Para mí, no tiene ningún sentido".
En Nochebuena, su esposa y sus niños fueron al templo para asistir a la Misa. El hombre rechazó acompañarlos pues manifestó sentirse como un hipócrita. "Es mejor que me quede en casa. Esperaré por ustedes", agregó.
Luego de que su familia partió para el templo, la nieve empezó a caer fuertemente, desatándose una tormenta. Se acercó a la ventana de su sala y miró como los copos caían con más fuerza sobre el suelo y se formaba grandes cerros de nieve. "Si nosotros debemos tener Navidad", pensó, "es bueno que ésta sea blanca".
Regresó a su silla y empezó a leer su periódico. Tras unos minutos, fue sobresaltado por el sonido molesto de un ruido, que fue rápidamente seguido por otro y otro. El hombre pensó que alguien estaría tirando bolas de nieve muy cerca de la ventana de su sala o en todo caso contra ella.
Cuando fue a la puerta para averiguar que pasaba, encontró que una banda de pájaros se había colocado en medio de la nieve. Ellos habían sido sorprendidos inesperadamente por la tormenta y en su búsqueda por algún refugio, habían intentado ingresar a la casa por la ventana, topándose contra el fuerte vidrio.
"No puedo permitir que esas criaturas se queden ahí toda la noche en medio de la nieve y el frío", pensó el hombre, pero ¿cómo puedo ayudarlos?
Entonces recordó el granero donde se guardaba el pequeño "pony" de sus niños. El granero podría proporcionar calor a las aves. Se puso su chaqueta y guantes, y rápidamente se dirigió al granero.
Abrió las puertas y encendió la luz, pero los pájaros no entraron.
"Seguro que la comida los atraerá", pensó de nuevo. Regresó a su casa, buscó pan y sacando la miga la roció sobre la nieve formando un sendero hasta al granero. Pero las aves tampoco ingresaron al granero. Por el contrario, permanecieron quietas, sin hacer el menor mínimo movimiento.
El hombre desesperado empezó a agitar sus brazos en dirección al granero, haciendo señas para que ingresen a él. Pero las aves no hicieron caso a sus señas.
"Ellos me encuentran una criatura extraña y espantosa", se dijo el hombre a sí mismo. No hay manera de que ellos piensen que pueden confiar en mí. "Si sólo yo pudiera ser pájaro por algunos minutos, podría entonces guiarlos hasta el granero y salvarlos".
Tan pronto finalizó esas palabras, las campanas de la iglesia empezaron a sonar. El hombre permaneció en silencio durante algún tiempo mientras escuchaba las campanas que repicaban una y otra vez anunciando la llegada de la Navidad.
Entonces, el hombre cayó pesadamente de rodillas sobre la nieve y susurró.
"Ahora entiendo porque tuviste que hacerlo"
Hoy en una micro entrevista de las que le gusta mucho a Telenoticias, se le preguntaba al señor Ministro de Educación la razón por la cual 4 de cada 10 estudiantes perdieron Bachillerato. Fuera de la cara de loquito que tenía el señor ministro, creo que no le hace bueno madrugar, no logre sacar una sola buena conclusión del trillado argumento del Ministerio de Educación.
Resulta que las pruebas están técnicamente bien realizadas (y aún así se eliminaron QUINCE preguntas del examen de Matemática), en palabras del ministro.
Yo no soy quién para decir si las pruebas deben quitarse o seguir presentes en la educación secundaria, ni mucho menos evaluar en su totalidad si son realmente lo que dicen ser, pero si por experiencia propia sé que no llegan a ser el reflejo de muchos de nosotros en esas épocas de colegio.
Estas pruebas no son reflejo del estudiante durante su vida colegial. Y se alejan aún más al poner a prueba el conocimiento de muchos. Me parece que el problema no está en el estudiante (dejando de lado aquel que fue a clases a perder el tiempo, o nunca fue del todo) sino en el sistema. Profesores (1) que no sirven para nada que no tienen pedagogía, que nunca se ven auditados por la educación así como se ven los estudiantes.
¿Y si es el sistema el que falla?¿O los profesores? Y si realmente estos 12.000 estudiantes lo que tienen es una gran carencia de conocimiento porque la educación no cumple como debe...
Seguimos buscando culpables en los resultados, sin buscar el error en el proceso, en la formación.
1. Nota aclaratoria: hay aquellos de gran calidad humana, a los que les agradezco mucho de lo que soy hoy día, lástima que no son mayoría.